La confección y venta de barbijos, un rebusque en medio de la crisis por el coronavirus

Es una de las salidas laborales que surgieron a raíz de la pandemia. Desde el miércoles, su uso será obligatorio.

El aislamiento social preventivo en el que está inmersa la Argentina y sus consecuencias económicas dieron lugar a un impensado rebusque “desde casa”: la confección y venta de barbijos.

Es que las autoridades primero relativizaron la necesidad de usarlos, luego comenzaron a recomendarlo y desde este miércoles 15 de abril será obligatorio en la ciudad de Buenos Aires.

Con una salvedad: tiene que ser casero, para reservar los dispositivos de fabricación industrial, que escasean, para el uso exclusivo de profesionales de  la salud.

En grupos comunitarios como “Barrio de Saavedra”, creado y administrado por Saavedra Online, los usuarios comenzaron a ofrecerlos masivamente, con variables y precios para todos los gustos y bolsillos.

Hay quienes los venden de a uno, en combos de tres o en lotes de 25 o 100 unidades, que arrancan desde los 30 pesos por unidad, aproximadamente.

En “Saavedra: compra, venta y servicios“, otro de los grupos impulsados por este portal, se pueden encontrar una amplia variedad de ofertas.

“esto [la cuarentena} nos impide trabajar, y por esto buscamos otro recurso para no solo de alguna manera colaborar si no poder seguir generando para nuestras necesidades básicas  Esperamos queden conformes con el trabajo y si no conversemos para mejorarlo.” es uno de los mensajes que se puede leer en los ámbitos mencionados.

Es común que, además de fotos, los hacedores de estos productos exhiban videos en los que usan el rocío de un aerosol para demostrar que cumplen su función. Este método se popularizó luego de que se hiciera viral el video de un bombero que buscaba demostrar la ineficacia de los barbijos caseros.

Sin embargo, a la vista esta, la técnica fue mejorando y muchos le han encontrado la vuelta para obtener este resultado. En muchos casos, además de la tela, incluyen un compartimento para colocar papel de rollo de cocina o servilleta entre medio, y así lograr mayor impermeabilidad y reutilización.