110 aniversario del natalicio de Edmundo Rivero, ícono del tango y vecino de Saavedra

Su adolescencia y juventud la transcurrió en estas calles y fue aquí donde cantó en boliches y bodegones populares. Hoy una plazoleta del Parque Goyeneche lleva su nombre.

Este martes 8 de junio se cumple el 110 aniversario del natalicio de Edmundo Rivero, ícono del tango por su forma única de cantar. Valentín Alsina fue su primer hogar y luego creció en el barrio de Saavedra.

Como había informado este medio, la Legislatura de la Ciudad de  Buenos Aires aprobó un proyecto de Declaración donde expresa beneplácito por este aniversario.

Durante la jornada, se suceden distintos homenajes y recordaciones. Por ejemplo, el Ministerio de Cultura de la Nación divulgó un texto sobre la vida de Rivero titulado “El cantor que marcó un estilo”.

Vale recordar que en su adolescencia este célebre tanguero vivió en lo de sus abuelos, en las actuales Pedraza y Balbín. Más adelante, frecuentó distintos bares de Saavedra, entre los que se tiene registro La Sirena (Balbín y Núñez), El Cajón (avenida Cabildo, a metros del Puente Saavedra). Este vínculo con el barrio lo convirtió en hincha de Platense.

Como homenaje póstumo a este célebre vecino, dentro del Parque Lineal Roberto Goyeneche se ubica la Plazoleta Edmundo Rivero, entre Jaramillo y Manzanares.

Por otra parte, en el sitio especializado Todo Tango analizan la importancia del legado de Rivero: “Este gran artista, representa un caso singular en la extensa galería de cantores de tango. El registro de bajo, que contenía su voz, era una verdadera rareza en el género y, a la vez, algo poco apreciado por la pléyade tanguera, acostumbrada a los barítonos y tenorinos”.

Se agrega: “Sin embargo, la afinación y los coloridos matices de su fraseo, sumado todo ello a un sentimiento y estilo criollo con reminiscencias gardelianas, lo hicieron un favorito del público y, al mismo tiempo, el primer caso de una voz gruesa imponiéndose en un momento de extraordinarios vocalistas”.

En cuanto a su carrera, Rivero estudió canto y guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Música. Acompañaba a grandes cantantes como Nelly Omar, Agustín Magaldi, Francisco Amor, entre otros.

En dúo con su hermana Eva y con su hermano Anibal realizó conciertos para Radio Cultura y el Alvear Palace Hotel con música española y temas clásicos.

En el mundo del tango debutó como cantor con José de Caro. Luego integró las orquestas de Julio de Caro, Emilio Orlando y Humberto Canaro. Fue en las agrupaciones de Horacio Salgán y Aníbal Troilo.

Desde el Ministerio de Cultura de la Nación analizan la irrupción de Rivero en la forma de hacer tango de aquel entonces: “La música de Salgán y sus orquestaciones eran revolucionarias para la época, a las que se sumaba la voz de bajo de Edmundo Rivero, algo inaudito en un tiempo donde todos los cantores de tango exhibían registro de tenor. El público terminó por elegir a Rivero, a pesar de la negativa de los empresarios. En 1947, Aníbal Troilo le propuso ingresar a su orquesta en reemplazo de Alberto Marino, donde permaneció hasta 1950 interpretando temas inolvidables como “Sur” y “El último organito””.

Uno de los hitos en su carrera fue cuando en 1965 se graba un disco llamado El Tango. Cuentan con música de Piazzolla, letras de Borges, la voz de Edmundo Rivero que interpreta los poemas Jacinto Chiclana, El títere, A Don Nicanor Paredes y Alguien le dice al tango.

El 8 de mayo de 1969 inauguró su célebre tanguería “El Viejo Almacén”, de Independencia y Balcarce, en la que no quería servir comidas ni bebidas porque pensaba que“ cuando la gente bebe o come no tiene el recogimiento necesario para escuchar a los intérpretes”. El lugar sigue en pie. Enfrente hay una plazoleta donde el Gobierno porteño instaló una estatua de tamaño real con la figura de Riverno.

Otro momento destacado fue haber interpretado “Cafetín de Buenos Aires”, popularizado en televisión por el programa Polémica en el bar.

Rivero falleció el 18 de enero de 1986 en la Ciudad de Buenos Aires.