Canta Marre, el show virtual de los sábados en Saavedra: “Lo hago con el cuore, con toda la pasión”

Antonio Santiago Marrero tiene 71 años. Luego de trabajar una vida entera en el barrio, se hizo cantante, formó un dúo y animó eventos sociales. Con la pandemia se reinventó mediante transmisiones en vivo por Facebook.

Antonio Santiago “Marre” Marrero, a sus 71 años, puede decir que las vivió todas en Saavedra, su barrio amado. Cuando pibe, hizo sus primeras chirolas en una tintorería. Fue empleado de la recordada Stella Sport de la avenida del Tejar, dirigió una empresa de remises extinta en la época del túnel de Balbín e integró la Cámara de Comerciantes del barrio.

De más grande, sin responsabilidades laborales, saldó esa “deuda consigo mismo” y empezó a estudiar canto, formó un dúo e hizo presentaciones en eventos sociales. Ante las limitaciones de la pandemia, se reinventó con “Canta Marre” un karaoke online donde genera un cálido espacio de encuentro con los usuarios. Se realiza los sábados desde las 21 por Facebook.

“Cantar es hermoso, es un cable a tierra. Con Verónica Fermi, que fue mi profesora de canto, creamos el dúo “Vero y Marre” para casamientos, aniversarios y otros eventos sociales. Parados por la pandemia, empecé con el karaoke. Sinceramente, uno lo hace con el cuore. Lo que hago lo hago con mi corazón y se le pone toda la pasión”, sintetiza en diálogo con este medio.

Inquieto y aventurado, Marre estaba a fines de agosto en su casa con ganas de cantar. “Es algo que se te sale de la garganta. Así que entré a Facebook y empecé a hacer una transmisión en vivo. Así arrancó todo. La verdad que no me puedo quejar, cada día es mayor la audiencia”, se alegra.

Las transmisiones incluyen el sorteo de productos, proporcionados por negocios y marcas del barrio. Por caso, para el Día de la Madre hay varios perfumes como premio. Los usuarios participan con los últimos tres dígitos del DNI en redes sociales de “Marre”, similar a lo que se estila en programas de radio.

“Se trata de sentir en el alma lo que estás cantando. Es un disfrute enorme cuando ves que lo que hacés genera felicidad en las personas”, señala como máxima de su vocación.

Por la antigua avenida del Tejar

Si bien pasó por varios domicilios, “Marre” ha vivido sus siete décadas en Saavedra. “Empecé a laburar a los 11 años fuera de casa, en una tintorería, mi familia no sabía de dónde sacaba el dinero. Eran otras épocas”, bromea. Más tarde, tuvo distintos trabajos, pero el más destacado fue como empleado en Stella Sport, un recordado negocio del barrio.

A mediados de los años noventa, empezó a trabajar a media jornada y abrió una empresa de remises a pocos metros del negocio. “Tener una vida entera acá tiene sus ventajas, porque me conocen hasta las baldosas, era bueno para la remisería”.

En 2003, Stella cerró sus puertas definitivamente, por lo que “Marre” siguió con los remises hasta 2015. “Eran los tiempos en que se hacía el viaducto de la avenida Balbín, cerca de donde estaba la remisería. Era tiempo de renovar el contrato y la dueña me pedía una fortuna. Mi esposa sabiamente me aconsejó que no renovara, me ahorró muchos dolores de cabeza”.

En paralelo, desde los años setenta integró la Asociación de Comerciantes de Saavedra. “Hacíamos cenas, shows, acciones solidarias, hacíamos los corsos en el barrio. Yo siempre andaba aferrado al fierrito, con el micrófono, animando estos encuentros sociales”.

Se hace camino al cantar

Eso que estuvo siempre latente en “Marre” encontró su camino una vez que las obligaciones laborales mermaron. “Al liberarme de muchas cosas, empecé a saldar esa deuda conmigo mismo que es el canto”.

“Empecé a estudiar en la Vecinal de Saavedra (Balbín 4221). Estuve unos años con una profesora, a la cual tuvimos hasta su fallecimiento. Luego se incorporó la docente Cintia Porta. Le agradezco mucho lo que hizo por mí, porque me metió en la cabeza que debía seguir adelante. Hubo inconvenientes, la vida no es tan fácil, pero seguí su consejo”.

“Empecé a ir a karaokes y ahí me encontré con una persona divina, Verónica Fermi. Ella es profesora. Empecé siendo alumno suyo y terminé como su compañero en el dúo que creamos y llamamos “Vero y Marre”. Hacemos shows en casamientos, aniversarios, clubes, casas, casas quintas. Donde hay música, ahí estamos nosotros”.

“Ahora vino esto de la pandemia y lo cambió todo. Teníamos tres eventos entre fines de marzo y abril. Todo eso fue suspendido. Es una lástima porque veníamos embalados con las presentaciones. Cada vez que cantamos es una fiesta, empezamos cantando nosotros y terminan cantando todos en el lugar”.

Lejos del desánimo, Marre encontró la forma de reinventarse en estos largos meses de pandemia. El canto lo complementa ahora con clases de teatro online. “Lo que más soy es caradura, creo que para cantar lo necesitás, pero me gusta seguir aprendiendo y veo que me ayuda a mejorar la dicción y pararme frente al público”.

En esa búsqueda también dio con las posibilidades enormes de la vida virtual, donde puede llegar a cientos de hogares con “Canta Marre” para llevar su alegría y embale musical. “Uno ama cantar y sinceramente es muy placentero encontrar que un montón de gente la está pasando bien con lo que vos generás, es un llamado a seguir adelante”, concluye.