“El último nene en la tierra” está en Saavedra: en pandemia, padre e hijo hicieron un corto postapocalíptico

Se la puede ver como un homenaje a The last man on earth (1964) o un documento sobre el barrio vacío en pleno aislamiento.

Federico Uberti es vecino de Saavedra hace casi una década y junto a su hijo de seis años, Antonio, hicieron un corto llamado “El último nene en la tierra”, de temática postapocalíptica. Un homenaje a la película The last man on earth (1964) con un niño Youtuber de protagonista. Fue filmado en las calles del barrio durante el aislamiento social. “Hago clips de humor y a veces los termino o no porque son para mí. Esta idea me atrapó y la terminé. Haciéndola pude pasar más tiempo con mi hijo. Este corto es para que él lo vea más adelante y recuerde cómo pasamos juntos los días de la cuarentena”.

“Yo vivo en Saavedra y mi hijo está en Vicente López, atrás de la cancha de Platense. Al principio de la cuarentena iba mucho caminando para allá. Tenía que cruzar el puente y no había gente. Eso me dio la idea de filmar algo para captar la sensación de que todo estaba vacío. Unos meses más tarde, en julio, filmamos con mi hijo un videoclip, donde él camina por las calles vacías. Ese fue el disparador”, cuenta Federico en diálogo con este medio.

“Traté de no quedarme solo con el clip, quise contar una historia. Al pensar en el eje “un chico que está solo en el mundo” pensé en vincularlo a las cosas que hace mi hijo, que mira muchos videos en Youtube y juega al Terraria. Lo empecé a jugar con él para hacer algo juntos”.

De allí surge la idea fuerza de corto: un niño Youtuber recorre Saavedra –y el mundo- que ahora está desierto y abandonado.

“Incluí una parte de The last man on earth, que tiene que ver con el corto. También, inspirado en la película, traté de hacer la primera escena con la ciudad vacía. La pandemia conlleva una situación desagradable, pero había un grado entre quietud y melancolía en las calles del barrio. Fue raro y a la vez se apreciaba la belleza”.

Buena parte del corto está en blanco y negro, incluidos los paisajes del barrio. “Hice esa elección en línea con la película, que es de los años sesenta, pero también por cómo quedaron las tomas, hay algo de misterioso. Hay momentos en que aparecen colores, que hacen a la trama”.

“Editaba a medida que grabábamos, en general los fines de semana. El final es lo que más me costó. Este Youtuber protagonista se pone mal porque no tiene visitas (ya que no hay nadie más en el mundo) y el final arroja una sorpresa y todo queda en suspenso”.

“Este trabajo me enganchó y le puse mucha seriedad, por eso lo terminé a diferencia de otros. De alguna manera documenta estos momentos y cómo los viví con mi hijo, es una conexión con mi hijo y con el contexto. Verlo más adelante hará revivir estos tiempos extraños que nos tocó vivir”.