Entrevista a Jorge “Pipa” Higuaín: “Me emociona hablar de Saavedra”

Vecino desde hace más de 30 años, el “Pipa” conversó en exclusiva con Saavedra Online. “Siempre nos encantó vivir acá. Estamos enamorados de nuestra casa, donde criamos a nuestros hijos y vivimos un montón de cosas”, contó.

Hasta donde sabemos, la pasión existe, sí, pero no es algo que podamos ver y tocar. Sin embargo, en ocasiones parece que algunas personas están a punto de convertir este sentimiento en algo empírico; el cuerpo revela algunas señales cuando parecieran conseguirlo: las manos no dejan de volar por los aires al gesticular, el rostro brilla como si tuviera luz solar propia, la voz se amplifica y la mirada destila entusiasmo. A Jorge Higuaín, El Pipa, eso le sucede cuando conversa sobre tres temas: su familia, el fútbol y Saavedra, que lo cobija desde hace más de 30 años.

“Mi mujer y yo somos dos personas de barrio, por eso siempre nos encantó vivir acá. Estamos enamorados de nuestra casa, donde criamos a nuestros hijos y vivimos un montón de cosas. Amo a este lugar con todo mi corazón”, le comentó a Saavedra Online el ex jugador de Boca, River y San Lorenzo, entre otros. Y luego agregó: “Tenemos recuerdos que no vamos a olvidar jamás. ¿Dónde voy a estar más cómodo? De acá me sacan con los pies para adelante”.

-¿Cómo se dio tu llegada a Saavedra?

-Después de jugar en Francia, llego a River. Vivía en Palermo, pero mi mujer, Nancy, se cansó de que los chicos rompieran todo jugando a la pelota. Encontró la que ahora es nuestra casa y me llamó para que la viniera a ver. Estaba concentrando y tuve que pedirle permiso a Daniel Passarella, que era el técnico, para que me dejara ir.

-¿Fue amor a primera vista?

-Cuando vi la casa, me encantó. Pero sentía que mi familia iba a estar más segura en un departamento. Nos vinimos y, al final, el patio terminó siendo la cancha del barrio, se jugaba a la pelota todo el tiempo. Para mis hijos era como vivir en un country.

-¿Qué es lo que más viste cambiar en todos estos años?

-Está distinto en un montón de aspectos. Las casas antiguas, generalmente, las compran y en su lugar construyen edificios. Eso te va modificando la vista del barrio. Igual, creo que en estos últimos años Saavedra evolucionó muchísimo, hubo avances en todos los sentidos. No tiene nada que ver con el lugar al que vine hace más de 30 años.

-¿Algún recuerdo puntual que tengas?

-Hace varios años, para las fiestas de fin de año armábamos una mesa en la calle y ahí festejábamos entre todos: se comía, se bebía y se bailaba. Con Cacho, mi vecino de enfrente, hacíamos shows de fuegos artificiales. Esa familia se terminó mudando, pero hace poco me crucé a su hijo, me reconoció y nos quedamos charlando. Eso es el barrio. Me emociona hablar de Saavedra.

-En más de 30 años viviendo acá, viste crecer al barrio a la par de tus hijos…

-Totalmente: Nico, mi hijo mayor, tiene 40 años. Después le siguen Federico (35), Gonzalo (32) y Lautaro (28). Todos me dicen que me quede tranquilo, que la casa no la van a vender.

-¿Cómo fue la crianza de los chicos?

-Tuvieron una infancia estupenda. Todos los amigos de ellos son del barrio, aunque después las profesiones te van alejando. Mi hijo menor sigue viviendo en Saavedra.

-¿Es una locura pensar que en unos años Gonzalo Higuaín estará viviendo en Saavedra?

-Hay que ver qué dice el tiempo. Creo que mis hijos se van a pelear entre ellos para definir quién se viene a vivir, porque la aman. Para ellos tiene un valor emocional y afectivo gigante.

Al hablar con Higuaín, el fútbol está presente en todo momento. Con respecto a la liga de nuestro país, el ex defensor central fue contundente: “No me gusta; no existe picardía. El arquero toca la pelota más veces que un enganche. Los jugadores se van al exterior cada vez más jóvenes, y eso no te deja armar un proyecto”.

-¿Te sorprendió la supremacía de River sobre Boca en estos últimos años?

-No, para nada. River encontró una armonía perfecta entre dirigencia, jugadores y Gallardo, que es un entrenador que consume fútbol todo el tiempo. Supo armar, incluso cambiando varias piezas, un grupo ganador.

También es inevitable preguntarle sobre el presente de Gonzalo, el Pipita, actualmente en la Juventus, y su relación con la Selección: “No va a volver. Tuvo la desgracia de errar el gol en la final contra Alemania, en Brasil 2014, y lo castigaron mucho. Varias veces me tuve que contener para no pelearme al escuchar las críticas”, expresó el vecino de Saavedra. Y sumó que ve muy complicada su vuelta de su hijo a la Argentina: “Me encantaría, pero después de tantos años es muy difícil”. ¿Y volver a vestir la camiseta de River? “No digo que no sucederá nunca, pero siento que a esta altura el cambio le costaría muchísimo”.