La Seño Lara, de Saavedra a la TV Pública

Lara Di Lascio, maestra y vecina del barrio, nos cuenta sobre su participación en “Seguimos educando”, el programa televisivo que surgió como apoyo para los cuatro niveles curriculares desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Una de las áreas que más se tuvo que adaptar con el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio en nuestro país fue la educación. Las clases presenciales fueron suspendidas en los cuatro niveles (jardín de infantes, primaria, secundaria y universidades) y se tuvo que diagramar una estructura virtual para que los chicos continuaran incorporando nuevos contenidos.

Así surgió “Seguimos Educando”, una iniciativa conjunta de la Televisión Pública y el Ministerio de Educación de la Nación donde, todos los días (de 9 a 13), trasladan los contenidos del portal Educ.ar a la pantalla.

Lara Di Lascio es maestra, tiene 44 años y está casada con Diego, aunque los más cercanos lo llaman “El Chino”. Viven en Saavedra desde principios del 2019 y tienen dos hijos: Lisandro (7 años) y Francisca (5).

La docente, además, es bailarina, actriz, profesora de expresión corporal y maestra de primaria. Actualmente, trabaja para la municipalidad de San Martín en el área de Desarrollo Social, específicamente en Centros de Cuidado Infantil.

-¿Cómo llegaste a la TV Pública?

-Comencé haciendo una suplencia por un día y luego me tocó reemplazar a otro maestro por dos días -que terminaron siendo dos semanas-. Después me convocaron del Ministerio de Educación para continuar en esta segunda etapa, con proyectos nuevos y muy interesantes.

Estoy muy feliz de hacer esto, de asegurar el derecho a la educación y acompañar a los niños en este momento tan particular que estamos viviendo. Sólo podemos hacer eso: acompañarlos, escucharlos, quererlos, valorarlos…

-¿Se puede contar algo sobre los nuevos proyectos?

-En la educación constantemente se van probando cosas para mejorar. Esta nueva etapa, con programas más breves e integrados por proyectos sobre un tema en común que los nuclea, tiene que ver con adaptarse más al formato televisivo. Aprovechar los recursos y abordar preguntas desde los diferentes ámbitos del saber.

Llega un aprendizaje más integral, bello y lúdico. Esa es la idea, aprender y probar. Hay gente muy profesional y capacitada trabajando para que llegue lo mejor a todos y todas.

-Teniendo en cuenta que estamos en una situación extraordinaria como atravesar más de 130 días de cuarentena, ¿los juegos y el arte son importantes para ayudar a los chicos en este contexto?

-Sin dudas. En este tiempo de pandemia y de encierro, el arte, el juego y el humor son como salvavidas que nos ayudan a encontrarnos. Hay una nueva valoración de estas cosas, que estaban un poco olvidadas en la educación y en la vida por estar a las corridas; por el ritmo que teníamos antes del aislamiento.

Ojalá podamos capitalizar algunas de las cosas que implementamos durante este tiempo, y que queden para siempre. Porque el arte, sin dudas, sana y salva.

-¿Cómo manejaron con tu marido el tema del encierro y la educación virtual con tus hijos?

-Mis hijos son lo más… lo más terrible (risas). Aprendimos mucho, sobre todo nosotros de ellos. Empecé la cuarentena con un cuaderno de actividades para hacer muchos juegos. Tengo una grilla de áreas del desarrollo para hacer en cada día, para que haya un poquito de cada cosa: juego, literatura, música, representación, arte visual y movimiento.

El momento más hermoso fue cuando los papeles quedaron a un lado y pudimos encontrarnos, hablar sinceramente, pedirnos disculpas y decirles que no sabíamos qué más hacer. Cuando pudimos dejarlos solos, sin controlarlos, nos dimos cuenta que estaban llenos de ideas. Armaron cosas increíbles, inventaron historias, juegos… no dejan de sorprendernos.

-Hasta hace dos años trabajabas como maestra, ¿en algún momento tenés pensado volver a dar clases?

-Estoy casi segura. Me ofrecieron un espacio en Desarrollo Social porque es algo que tiene que ver con la educación, pero también con el arte y con lo social. Un combo muy tentador.

Tengo los mejores recuerdos enseñando en las escuelas. La docencia es un trabajo que disfruto y es fundamental para la sociedad. Si apuntalamos la educación, ganamos todos.

El universo sabe y trato de escuchar con atención… Por eso estoy segura de que si me fui, es para volver con más herramientas.

-Se habla de una “Nueva normalidad” en un montón de ámbitos… ¿Cómo creés que será en el área de la Educación?

-Como educadores estamos aprendiendo a la fuerza a sumar recursos maravillosos que teníamos a disposición y no los usábamos por falta de tiempo. Ahora, muchos nos damos cuenta que hay cosas muy interesantes que llegaron para quedarse. Por otro lado, como seres sociales que somos, los espacios educativos son irreemplazables por la riqueza de los intercambios. No hay otro lugar para aprender a vivir juntos como la escuela.

Ojalá podamos agradecerle a la pandemia el empujón hacia cambios que eran necesarios, siempre pensando en lo mejor para los niños y niñas, y también para las familias. Es una mejora cualitativa para toda la sociedad.