Una vecina de Saavedra fue semifinalista en el Mundial de Escritura por un cuento sobre familias diversas

“Fue una sorpresa, siempre escribo pero no suelo mostrar los textos”, contó Roberta Ríos a Saavedra Online. Se dedica a la fotografía y al periodismo, a la vez tiene un restaurante en el barrio de Palermo. La tercera edición del Mundial organizado por el escritor Santiago tuvo 8.685 participantes de 42 países.

“Mi mamá no es una persona de carne y hueso, mi mamá es un robot”, piensa la niña protagonista del cuento “El cuarto”, escrito por Roberta Ríos, de 32 años.

Es una historia en la que la intriga de una menor, que recoge las voces de los adultos de su entorno, ayuda a hablar y pensar sobre la diversidad en las familias y las crianzas.

Por este relato, la fotógrafa, periodista y vecina del barrio de Saavedra se convirtió en semifinalista del tercer Mundial de Escritura, un evento organizado por el escritor Santiago Llach que contó con 8.685 participantes de 42 países.

El texto de Roberta se puede leer en el sitio La Agenda, acompañado por una ilustración de Maia Debowicz.

“Me enteré por las redes sociales de Santiago Llach sobre la existencia del mundial. Me pareció un buen ejercicio, además de un juego divertido con un grupo de amigas”, le dice a Saavedra Online Roberta, quien publica notas e imágenes en varios medios, entre ellos la revista Hecho en Buenos Aires y el sitio de fotografía In the Framey. Además tiene desde hace seis años un restaurante en el barrio de Palermo, al cual le dedica buena parte de su tiempo.

Pese a su labor profesional, ella escribe muchos textos en la intimidad, piezas que no necesariamente muestra en público. Por eso fue tan importante la experiencia del Mundial.

Los participantes, reunidos en grupos, escribían textos individuales basados en consignas diarias durante dos semanas, entre fines de octubre y principios de noviembre. “Fue mucho más sencilla de lo que esperaba. Era cansador, sentarse a escribir con una consigna y ver qué sale. Con libertad. Al principio no salía nada bueno, o demoraba mucho, pero a los tres días ya le agarré la mano y salía solo. En la instancia de escritura no hace falta que el texto sea perfecto, antes de enviarlo a los jueces se puede editar”, rememora.

Fue así como creó “El cuarto”, el cuento breve que le valió un lugar en la semifinal de este gran evento. “Mandaron un mail los organizadores con los textos que pasaban de etapa, y yo ni lo miré porque había como 8.000 participando, en grupos. Había mucha competencia. Me avisó una amiga y compañera de equipo, no lo podía creer”.

Sobre la publicación del cuento en la revista digital del Ministerio de Cultura porteño, dijo: “Lo de La Agenda fue una sorpresa, le pasé el cuento a una amiga que trabaja ahí para que lo lea, y le gustó tanto que lo pasó al editor y decidieron publicarlo. Para mi fue muy emocionante, verlo ahí con una hermosa ilustración de Maia Debowicz”.

La formación de Roberta es amplia. Estudió Periodismo en Eter, completó la Licenciatura en Comunicación Audiovisual en la UNSAM y, mediante una beca, obtuvo el Master en Fotografía Profesional en Too Many Flash (Madrid, España). Hizo un taller sobre escritura de crónicas a cargo de Josefina Licitra y uno de autobiografía de Leila Sucari. El año pasado asistió al taller semanal “Mujeres que escriben”, coordinado por Rocío Cortina.

Con respecto a la fotografía, nos cuenta que disfruta de ella desde chica, pero empezó a hacerlo de manera profesional en el 2019, cuando fue becada y viajó a Madrid. Man Ray, Lee Miller, Dorothea Lange han sido influencias e inspiraciones iniciáticas y también destaca trabajos contemporáneos de Ana Harff y Magalí Polverino.

Escribe artículos periodísticos desde 2013. “En periodismo mi mayor influencia fue Patricia Merkin, la fundadora de Hecho en Bs As, falleció en 2020. Tengo más claro lo que no me interesa tratar, no me interesa el periodismo deportivo ni lo estrictamente económico. Me interesa mucho lo social y lo artístico”, señala.

Nos cuenta que desde hace poco tiempo vive en Saavedra. “Igual, siempre estuve conectada con el barrio: fui a la Escuela 14 (Deheza, entre Miller y Lugones), iba todos los veranos a la colonia de Platense, tomé la comunión en la Parroquia Santa Margarita, prácticamente vivía los fines de semana en el Parque Sarmiento, hice el secundario en el Divina Providencia”, agrega.

Sobre lo que más le gusta del barrio, señala: “Me encanta Saavedra, es el mejor barrio. Tiene casas muy lindas, mucho verde, negocios de barrio. Las noches de carnaval en el corso de Balbín. Voy mucho al Parque, aunque lo que más disfruto es caminar por todos lados”.

“Tengo una obsesión con las casas y sus detalles, me gusta la variedad que hay en el barrio”, concluye al hablar sobre las fotografías que toma con frecuencia de Saavedra, muchas de las cuales están disponibles en sus redes sociales.