El psiquiatra del hombre que mató al policía y vecino de Saavedra Juan Pablo Roldán fue procesado por presunto “homicidio culposo”

En una medida novedosa para el derecho penal argentino, la jueza Alejandra Provitola acusa al profesional de la salud por el abandono de persona de su paciente y también por el asesinato del uniformado.

La jueza Alejandra Provitola procesó sin prisión preventiva al psiquiatra que atendía a Rodrigo Facundo Roza, una persona con problemas mentales de 51 años que el 28 de septiembre del año pasado en Palermo apuñaló y asesinó al policía federal y vecino de Saavedra Juan Pablo Roldán. La magistrada lo acusa por el abandono de persona de su paciente y también por el homicidio culposo del uniformado.

Es una medida novedosa en el derecho penal argentino donde los delitos cometidos por insanos no suelen tener un castigo más que para el paciente mismo. La jueza argumentó que ambas cuestiones (el abandono de persona al paciente y que este haya matado al policía) están íntimamente conectadas, una lleva a la otra en concurso real. Ahora, la Cámara Criminal y Correccional deberá convalidar o no lo dispuesto por Provitola, consigna Infobae.

La investigación judicial reveló que Roza tenía un diagnóstico de trastorno esquizofrénico de tipo paranoide. Su psiquiatra lo atendía hace seis años. La propia madre del homicida había aportado un certificado médico firmado por el psiquiatra el día previo al crimen.

Se cree que por la pandemia el tratamiento de Roza fue discontinuado y dejó de tomar su medicación recetada, principalmente la droga clozapina.

La investigación también reconstruyó que Roza salió ese día a caminar en los alrededores de Figueroa Alcorta y San Martín de Tours, a pocas cuadras de la casa donde vivía con su madre. Llevaba una mochila con revistas, estampitas y objetos religiosos.

En esa esquina, a metros del MALBA, increpó a varios peatones. Al ver la situación de peligro, Roldán intervino y se abalanzó sobre Roza, quien lo apuñaló en el pecho y le dijo: “Te tengo que ofrendar ante los dioses, vos me estás sobrando, te estoy hablando en serio, ¡tengo un cuchillo de carnicero y tu alma está designada!”. El uniformado logró dispararle varias veces en el abdomen para reducirlo.

Roldán murió a las pocas horas, mientras que Roza lo hizo al día siguiente en el Hospital Fernández de Palermo, producto de heridas en órganos vitales.