Conectate con nosotros

La Ciudad

¿Muerto, preso o al acecho? A nueve años, aún buscan al “Violador de Villa Urquiza” identificado por ADN

Fue bautizado así pese a que su zona de acción fue diversa: atacó en Parque Chas, Villa Crespo, Flores y La Boca, entre otros barrios.

Publicado

el

(Por Emmanuel Dalbessio y Valeria Castelbajac).- Omnipotente, solitario, con capacidad de planificación, manipulador, con poco poder en sus relaciones amorosas y laborales, de clase media baja y con experiencia en el delito. Así, según su perfil criminalístico, es el violador serial que atacó al menos a nueve mujeres en cuatro meses del 2013 y que, desde hace 9 años está identificado genéticamente y su ADN es actualmente cotejado con cada uno de los perfiles que ingresan al Registro Nacional de Datos Genéticos (RNDG).

El inicialmente bautizado “Violador de Villa Urquiza” -aunque su zona de acción fue diversa- no volvió a actuar desde el 28 de agosto de 2013. Al menos no bajo los mismos patrones. Eso hace creer a los investigadores que ya podría haber fallecido, estar detenido por otro delito -por el cual no se coteja su ADN- o al acecho.

Publicidad

Con 45 o 50 años por entonces, el agresor sexual operó siempre bajo un mismo patrón: elegía a sus víctimas entre empleadas jóvenes adultas de comercios u oficinas situados sobre alguna avenida porteña, estudiaba la zona y antes de atacar entraba al lugar para realizar alguna pregunta y prometía regresar luego a concretar la operación.

Al momento de cometer los ataques, siempre por la mañana o a primera hora de la tarde, exhibía un arma de fuego, llevaba a su víctima hasta un sitio fuera de la vista de terceros y abusaba sexualmente de ellas sin golpearlas ni insultarlas ni ejercer otro tipo de violencia más que la sexual.

Publicidad

Luego, se apoderaba de dinero o de objetos de valor, y para asegurar su fuga dejaba a las mujeres semidesnudas o encerradas o colocaba obstáculos que las demorara en salir a pedir auxilio.

Este atacante, sin embargo, dejó sus rastros genéticos -semen- en siete de los nueve abusos, lo que permitió conectar todos esos hechos con un mismo autor. En los restantes dos casos, no dejó ADN, aunque su modus operandi y las descripciones de las víctimas fueron indubitables respecto a que se estaba ante el mismo agresor.

Publicidad

Si bien se presentó en todos los casos a cara descubierta frente a sus víctimas, algunas veces intentó ocultarse detrás de unos grandes lentes de sol, que en un par de ocasiones dejó incluso olvidados en la escena del crimen.

El día en que se registró el último ataque que le atribuyen los investigadores, el 28 de agosto de 2013, una cámara lo captó cuando caminaba por el barrio porteño de Villa del Parque a las 16.10.

Publicidad

Si bien desde la Unidad Especializada en la Investigación Criminal Compleja, a cargo del fiscal José María Campagnoli, donde se investigan los hechos, se solicitó a la Dirección Registro General de Alojados del Servicio Penitenciario Federal un cotejo con los internos detenidos en distintos penales por el delitos contra la integridad sexual desde el año 2013, aún no pudo ser identificado.

En septiembre de ese año la Policía Federal Argentina (PFA) y el entonces secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, anunciaron el arresto del “Violador de Villa Urquiza”, que resultó ser un psicólogo que trabajaba para esa cartera y estaba de licencia, finalmente desvinculado del caso al descartarse por el ADN.

Publicidad

También hubo otro apresado que había sido reconocido mediante una foto por una víctima y que quedó descartado tras el cotejo genético.

Voceros judiciales dijeron a Télam que la búsqueda del agresor continúa y no cesó desde entonces. Cada perfil genético que surge de un nuevo agresor sexual detenido o ADN encontrado en una escena de abuso es cotejado con el obtenido en este caso. También con los del Registro Nacional de Datos Genéticos Vinculados a Delitos Contra la Integridad Sexual (RNDG).

Publicidad

“A cada detenido por un delito sexual en el país que pueda coincidir en rango de edad o descripción física con el hombre que buscamos, que ahora tendría unos 55 o 60 años, también se pide una extracción de sangre para análisis genético”, preciso a Télam uno de los investigadores que trabaja en el caso.

En los últimos días, los detectives se esperanzaron ante la posibilidad de que un hombre condenado a prisión perpetua por el crimen de dos mujeres con motivaciones sexuales en la ciudad bonaerense de Junín pudiera ser el violador serial, ya que su forma de actuar era “idéntica” y su fisonomía “coincidente”.

Publicidad

Desde la fiscalía se solicitó que se le extrajera sangre para cotejo, con lo lo que finalmente se excluyó la posibilidad de que se tratara de la misma persona. No obstante, el ADN de ese hombre fue incorporado al Registro de Datos Genéticos para futuras comparaciones con otros hechos.

Un situación similar se había dado en pleno Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (Aspo) debido a la pandemia de coronavirus, cuando se cotejó el ADN del violador serial buscado con el de un acusado de abuso en la localidad de Burzaco, que también dio resultado negativo.

Publicidad

Las posibilidades de que el violador de las nueve mujeres en 2013 esté muerto o preso por otro delito no vinculado al abuso sexual y, por ende, no se haya incorporado su perfil genético al registro, son ciertas.

Los pesquisas no descartan no obstante, que el hombre haya cambiado su modus operandi y cometido otros hechos sin dejar rastros o que, incluso, esté al acecho.

Publicidad

Los criminalistas que elaboraron en 2019 su perfil no pasaron por alto la coincidencia entre la publicación de notas periodísticas sobre su última violación y el hecho de que dejara de atacar.

Eso indicaría para los expertos que, ante el temor de ser descubierto, cambiara algunos aspectos de su actuar, aunque no así los rasgos más profundos de su personalidad psicopática que demostraba a la hora de cometer los ataques.

Publicidad

“Aparentemente habría dejado de operar del modo en que venía actuando por la información transmitida en los medios de comunicación” y “habría refinado aún más su proceder en el delito de violación, principalmente en cuanto a cubrir su identidad y a no dejar huellas dactilares y muestras de semen”, indica el informe criminalístico al que Télam tuvo acceso.

De acuerdo a investigaciones criminológicas, la probabilidad de reincidencia de un violador es alta, por lo que si bien en este caso podría ser plausible que haya detenido su accionar por temor a ser apresado o por cuestiones involuntarias (detenido por otro tipo de delito) puede haber modificado ciertos aspectos que se pusieron de manifiesto a través de los medios de comunicación.

Publicidad

“El agresor pudo haber modificado aquellos aspectos menos relacionados con sus necesidades psicológicas: la zona de actuación y que las escenas de los crímenes sean en locales. En cambio, aspectos que se mantendrían estables serían el estilo de mujeres que le atraen, la ausencia de violencia, el empleo de un arma de fuego para amenazar y el engaño con las historias y sus contenidos”, concluyeron los pesquisas.

En los años que van de la causa, también se realizó un perfil geográfico de donde podría residir entonces el agresor basado en la llamada hipótesis del “Círculo de Canter”.

Publicidad

De acuerdo a esa hipótesis, realizada mediante un cálculo sobre un mapa que marca un área mediante la distancia de los lugares de los ataques, el violador serial podría haber residido o trabajado “en los barrios cercanos a Almagro, Caballito, Villa Crespo”, aunque con ese dato tampoco pido ser localizado.

Los nueve ataques cometidos en 113 días por el “Violador de Villa Urquiza”

11/5/2013. A las 10.30 ingresó a un local de venta de indumentaria situado sobre la avenida Eva Perón al 3700, del barrio porteño de Parque Avellaneda, donde abusó de una joven de 18 años. Cinco días antes, el 7 de mayo, al mediodía, había entrado al mismo local con una excusa para realizar inteligencia previa.

Publicidad

28/5/2013. Ingresa a las 11.30 a una pañalera ubicada en avenida Directorio al 1500 del barrio de Flores y abusa de una empleada de 25 años. Ya había estado en el mismo local a las 10 de esa mañana.

25/6/2013. A las 12 del mediodía abusó sexualmente de una mujer de 22 años en un centro de computación de la avenida Triunvirato al 3900, de Villa Urquiza. Había pasado por el mismo lugar más temprano.

Publicidad

28/6/2013. Abusó sexualmente de una joven de 21 años en un estudio jurídico situado en avenida Juan B. Justo al 7100, de Floresta. El ataque fue cometido a las 16.40 y el agresor había realizado inteligencia previa en el lugar a las 13 del mismo día.

2/7/2013. A las 14.20, casi una hora después de haber estado en el mismo lugar, atacó sexualmente a una joven de 25 años en un comercio situado en la avenida Regimiento de Patricios al 100, de La Boca.

Publicidad

30/7/2013. El abusador atacó a las 12.30 del mediodía a una mujer de 26 años en una mueblería de avenida Córdoba al 5000, de Villa Crespo, donde había realizado inteligencia previa a las 12 de ese mismo día.

16/8/2013. Durante la mañana ingresó a un local ubicado en la avenida Rivadavia al 4600, de Caballito, al que regresó a las 12.45 para violar a una empleada de 21 años.

Publicidad

22/8/2013. Abusó sexualmente de una mujer de 31 años en una maderera situada en avenida Triunvirato al 3900, de Parque Chas, a las 12.45.

28/8/2013. Durante el mediodía violó a una mujer de 30 años en una heladería de avenida Nazca al 2700, de Villa del Parque. Unos 20 minutos antes de cometer el hecho había estado en el mismo local. (Télam)

Publicidad
Apoyanos con tu donación
Invitame un café en cafecito.app
Publicidad

Más leídas