El Barrio
Olla popular en García del Río y Cabildo: “Muchos de los que vienen son vecinos que quedaron en la calle”
Se instala los sábados entre el mediodía y las 15.
Los sábados desde el mediodía hasta las 15 militantes de La Cámpora realizan una olla popular en el bulevar de García del Río, en el cruce con Cabildo, que posibilita a decenas de personas en situación vulnerable acceder a un plato de comida caliente.
Tati es referente de la Unidad Básica de Amenábar 3632, y cuenta a Saavedra Online: “A principio de este año empezamos con las viandas solidarias. Veíamos que crecía la cantidad de gente en situación de calle en la zona. Arrancamos con las viandas los jueves. Como veíamos que no alcanzaba, desde la UB traíamos comida precocida a esta esquina los fines de semana”.
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Juan, otro militante e impulsor de la olla, cuenta: “Antes cargábamos la comida e íbamos a recorrer. Después vimos que era mejor ponerlo en un punto fijo. Pensamos que con el anafe conectado a una garrafa se podía hacer una olla y un montón de gente podía comer, era más práctico”.
Tati agrega: “Después se armó una olla popular y cocinamos acá. Con la gente que viene a comer preparamos todo. La idea es compartir un encuentro y un plato de comida”.

Foto: Saavedra Online
Cuenta que al comienzo almorzaban entre 10 y 15 personas: “Hoy estamos entre 30 o 40. Se corrió la bola y empezaron a venir más, en especial de la zona de Puente Saavedra, del conurbano, que vienen a reciclar cartón para llevarlo allá”.
Tati sostiene que la población vulnerable en la zona de Saavedra y Nuñez ha ido en aumento: “Siempre hubo acá, pero ahora se duplicó o triplicó. Hay un fenómeno que lamentablemente está latente. Gente que vivía en la Comuna 12 (en la zona del Barrio Mitre y alrededores) y la 13 que no pudo pagar más el alquiler, la pieza, y vive en la calle literalmente. Hace tres años eran vecinos y por lo menos tenían un techo. Es gente de la zona”.
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Juan es un adulto mayor que vive en la zona y viene a colaborar y comer en la olla. Cuenta a este medio: “Vine un día y había una bandera celeste y blanca. Me llamó la atención. Me encontré con esta gente, que buscan ayudar a la gente en este momento. Siempre trabajé, soy oficial mecánico de automotores, pero hace tiempo estoy desempleado. Que las cosas aumenten todo el tiempo no ayuda para salir adelante. Vengo acá a colaborar y estar porque Dios me dijo que lo haga por mis hermanos”.
Mirta es otra militante que colabora en la realización de la olla. Cuenta, al igual que Tati, que es diversa la población que viene a comer y colaborar: “Hay muchas veces jubilados que se nos acerca, la mayoría de las veces con mucha vergüenza, a pedir un plato de comida o a pedir si no tenemos ropa o abrigo. Algunos nos contaban que estaban sin gas en sus casas porque no llegaron a pagar todo. Es muy triste que personas que trabajaron toda su vida tengan que atravesar una situación de este tipo”.
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Cuenta que, por lo que comentan durante la olla, mucha gente en situación de calle logra bañarse en la parroquia Santísima Trinidad, que está a la vuelta. Allí, como en otros lados, no permiten dejar pertenecías. “Así que van con lo puesto y algún bulto más. Si se les rompe o mancha alguna prenda, están en una situación tan vulnerable y de paso que prefieren dejarla a un lado antes de llevar consigo ropa que no pueden utilizar”, señala Mirta.
“No es solo andar con lo puesto, sino que por ejemplo cuando llueve no tienen donde resguardarse y la mayoría de las veces los colchones les quedan empapados e inutilizables, es empezar de vuelta”, concluye.


