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Zona Norte

Contra el pedido del fiscal, liberaron a Miguel Paz, el entrenador que violó la cuarentena y golpeó a un guardia

La decisión fue tomada por el juez de Garantías 4 de San Isidro, Esteban Rossignoli.

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El juez de Garantías 4 de San Isidro, Esteban Rossignoli, ordenó liberar a Miguel Paz, el entrenador físico que violó la cuarentena y golpeó brutalmente a un guardia cuando se lo recriminó. Estaba cumpliendo arresto domiciliario.

La decisión del magistrado contradice lo solictado por el fiscal de la causa, Martín Gómez, quien, tal como informó ayer Saavedra Online, había solicitado se le dicte prisión preventiva.

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De todas maneras, Paz -de 40 años de edad- quedó comprometido en una causa penal por “lesiones y amenazas”.

El caso salió a la luz cuando se difundió el video de la discusión y brutal golpiza que le propinó al vigilador de su edificio, ubicado en el vecino partido de Vicente López, cuando la víctima le recriminó que estaba violando la cuarentena, al circular tras haber llegado de viaje de Estados Unidos.

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La indignación fue generalizada. Tal es así que el propio presidente Alberto Fernández descalificó al entrenador y aseguró que quería arrestarlo personalmente.

Días más tarde, mediante un video, Paz pidió disculpas tanto al empleado de la torre Rosales Park Tower, Gustavo Granucci, como a sus vecinos, a las autoridades del país y a la sociedad en su conjunto.

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Según consigna el portal Infobae, Paz fue indagado a través de una videoconferencia. Ante el fiscal de la causa, dijo: “Fue una mala reacción”. En su declaración, admitió que volvió de un viaje de Estados Unidos y que no cumplió con el aislamiento. Argumentó que tuvo un problema familiar con su padre y que no tenía noción de los alcances del DNU porque “era muy reciente”. “Mi papá está con una afección y mi mamá me pidió que fuera a ayudarla”, relató.

Paz también contó que se enteró por sus vecinos que el vigilador había dicho que lo iba a denunciar. “Cuando volví de viaje había mucha paranoia en el edificio. Sentí que mi familia estaba asediada por los vecinos. Me entero que el vigilador le había hecho saber al resto de los vecinos que me iba a denunciar. Me enojó esa situación. Lo llamé por teléfono y le pedí que no lo hiciera, que no me denuncie. Se lo pedí bien pero como noté que no me daba pelota decidí bajar para explicarle los puntos (sic)”, declaró en su indagatoria.

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