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El Barrio

Es vecina de Saavedra y busca ser la primera piloto con discapacidad en la Fórmula 1100 bonaerense

Belén Ameijenda tiene 24 años es amante del automovilismo desde chica y está avocada a encontrar sponsoreo. Su objetivo es empezar a correr en 2021.

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Belén Ameijenda es vecina del barrio de Saavedra de toda la vida, tiene 24 años, trabaja en periodismo, estudia psicología y es amante del automovilismo desde chica.

Es una persona con mielomeningocele (espina bífida), pero ello no le impide desarrollar “un estilo de vida al lado de los autos”, lo que la llevó a hacerse armar sus propios vehículos particulares.

Ahora, está abocada a convertirse en 2021 en la primera piloto argentina con discapacidad en manejar y competir dentro de la Fórmula 1100 bonaerense. Para ello está en la búsqueda de sponsoreo y aportes particulares, ya sea de dinero o piezas de automóviles compatibles con la competencia. Quienes estén interesados, pueden contactarla mediante sus redes sociales.

“El automovilismo tiene que dar el batacazo de ser inclusivo”, dice Belén en diálogo con Revista La Unión.

“Eso va a hacer que otras personas se entusiasmen. Ser la primera mujer en lograrlo implica una responsabilidad y es un orgullo poder representar a mucha gente que hoy tal vez no se anima a vincularse con el deporte. Que vean que una categoría abre sus puertas para la inclusión es un logro enorme”, agrega.

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En lo personal, sería la primera experiencia suya en una liga o fórmula: “Por eso es tan importante para mí”. Cuenta que la idea surgió de la charla con conocidos del mundo de las carreras. Entre ellos destaca al piloto Matías Machuca: “Él es mi gran ejemplo, me guía para todo lo que tiene que ver con este proyecto. El automovilismo no tiene su parte adaptada, como sí pasa en otros deportes. Con él pensamos en hacerlo en la 1100 porque lo vemos viable y sabemos que se puede lograr”. Suma el apoyo y consejo de Micaela Neves, joven platense que corre ya en la categoría 1100. Destaca además el acompañamiento cotidiano de su familia y conocidos del barrio.

“Para ingresar a la 1100, tenés que cumplir requisitos como aprobación médica, aprobación de la federación (FRAD Metropolitana), te tienen que aprobar el auto en la federación. Es una serie de pasos a cumplir”, enumera Belén. También figura tener los recursos como para mantener un auto de competición: “Es por eso que estoy buscando diferentes entidades, empresas que quieran ayudarme a armar el auto, también pienso en tener sponsors que quieran poner sus logos en el auto para poder correr”.

El objetivo es obtener los recursos suficientes como para poder inscribirse e ingresar desde el año que vienen en la Fórmula 1100, que disputa carreras en los autódromos de CABA, La Plata, Roque Pérez y San Nicolás.

“Es una responsabilidad que disfruto, más sabiendo que hay gente apoyándome. Es un estilo de vida. Ser piloto es serlo siempre, en las pistas, en el armado del auto, todo el tiempo”, destaca.

Sobre su vida en Saavedra, cuenta: “Tengo 24 años, desde hace 23 vivo acá, prácticamente toda mi vida. Lo que más me gusta es la tranquilidad, podemos tener un parque hermoso para para poder disfrutar de las tardes al aire libre con amigos, familia, solos para aprovechar y estudiar. Junto al parque, frecuento la zona del DOT”.

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En el medio de esta calma barrial que ella describe, nació su amor por los fierros y la velocidad. Así lo cuenta: “Siempre tuve la atracción por el rugir de los motores. En casa se veía la Fórmula 1. Ahí fui incorporando este amor por los autos. Eso me llevó de grande a decidir este estilo de vida que es el automovilismo. Hice natación y equitación, pero la pasión por los motores siempre estuvo”.

De grande, se hizo armar sus propios autos. Cuenta que primero fue un Peugeot 207 XT y ahora usa un Honda Fit, también intervenido. “Siempre voy al autódromo y eventos de autos”. Dentro de esa vida social vinculada al automovilismo integra Racing Girls, un grupo de amigas y fanáticas del automovilismo, sean o no corredoras.

Se muestra abiertamente en contra de las picadas y carreras en la vía pública: “No estoy a favor de correr en las calles. Siempre hay que hacerlo en el autódromo. Soy consiente que muchas vidas corren peligro por estos temas. Hay que saber dónde ubicarse para saber dónde andar, cómo andar. Que te guste el automovilismo no significa que tengas que andar fuerte en la calle”.

Por todo este camino recorrido desde niña hasta el presente, esta joven vecina de Saavedra sueña a lo grande y busca hacer historia: “Lograr que un deporte abra sus puertas a la inclusión y ser parte de ese proceso es muy importante, siempre con la pasión delante”.

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