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El Barrio

Los ídolos populares copan la parada religiosa en la ciudad de Buenos Aires

Los vecinos instalan ermitas de adoración en plazas y veredas. Les prenden velas, dejan ofrendas y fotos de familiares fallecidos. El Gauchito Gil, el más venerado. Por Juan M. Castro.

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Lo que hoy vemos como grandes templos religiosos, cantos a la arquitectura destinados a agraciar divinidades, en sus orígenes fueron pequeños sitios de devoción sencilla. Ranchos, casillas, altarcitos. Lo cuentan los libros de historia, lo muestran las fotos amarillentas. Los fieles hacían fiestas, kermeses, rifas, todo con tal de fondear un sitio a la altura de su fe. En el presente, el santoral popular repite la idea de poner recursos y manos a la obra: vecinos porteños levantan en calles y plazas modestos homenajes a figuras como el Gauchito Gil y San La Muerte.

Antonio Gil es el preferido en los cuatro rincones de Capital. Su estampa de crenchas largas, pañuelo y cruz roja, camisa celeste, y chiripá se repite a distinta escala. Saavedra Online visitó varios templos en su honor. Uno de los más famosos está en Parque Los Andes (Comuna 15). Es una casilla con muros pintados y el entorno lleno de velas, listones y estampitas rojas. Para muchos, la visita mecha entre ir a homenajear un familiar fallecido en el cementerio de Chacarita, caminar algunos metros y dejar un agradecimiento al Gauchito.

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A poco del Río de la Plata, en torno a Figueroa Alcorta y Salguero, está el Paseo Alcorta Shopping y el Malba (Comuna 14). En medio de esta estampa tan de barrio norte hay un sitio de rezo para el renegado milagroso. En Chonino y Salguero, ala norte del centro comercial, hay una casilla con techo dos aguas de medio metro, toda pintada en rojo. Al lado hay unas rejas donde los fieles anudaron listones rojos y blancos junto a pedidos y agradecimientos.

Al oeste está el Parque Saavedra, gran pulmón verde de la Comuna 12. Sobre un alambrado que separa el sector público de un tramo concesionado hay unas pocas tiras de tela roja atadas. A simple vista pasan desapercibidas o se las toma como parte del mobiliario. Sin embargo, al acercarse uno ve que los listones están escritos con la leyenda: “Gracias Gauchito Gil”.

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A poco de allí está el Barrio Mitre (misma Comuna), una población vulnerable dentro de Saavedra. En su plaza principal hay un gran altar montado en honor del Gauchito. En el centro hay una figura de gran porte coronada por fotos, billetes, botellas. El colorido de folclore popular mecha con las fotos de vecinos, sobre todo jóvenes, fallecidos. También hay murales alusivos que pintan la fidelidad de este rincón porteño, que consagra a este ídolo el recuerdo de sus muertos.

En línea con el recuerdo de los que no están, en La Boca (Comuna 4) hay una ermita de gran tamaño en una plaza que linda con las vías ferroviarias. En la esquina de Núñez y Cerri está el sitio de veneración. En los muros que rodean hay pintadas que evocan a chicos del barrio fallecidos. Dentro de la ermita hay una figura central del Gauchito con un rosario blanco. Al lado hay vinos a medio abrir y una pequeña imagen de la Virgen de Lujan.

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Otro pulmón verde de Buenos Aires es el Parque Centenario de Caballito (Comuna 6). Sobre la ciclovía que lo bordea, en Patricias Argentinas y Juana de Ibarbourou, hay una pequeña casita pintada en cal blanca con banderas rojas en su techo. También acompaña la edificación una extraña figura minimalista de un hombre crucificado.

En el Abasto (Comuna 3) hay varias ermitas. Una de ellas está en el empedrado pasaje Zelaya, casi Jean Jaurés, zona de teatros y casas bajas. Delante de una de las casas, cuyo frente es un mural de venecitas con la cara de Gardel y un lema que reza “Esto es El Abasto” hay una ermita hecha por sus vecinos. Dentro del pequeño santuario hay dos fotos.

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“Son en recuerdo del hermano de uno de los chicos de la zona y en homenaje a Juan Murillo, fallecido en 2007 y padre de otro vecino de la cuadra”. “Es para tener memoria de ellos que nos organizamos y decidimos poner a punto el santuario”, señaló un vecino. Dentro del mismo, la gente deja ramos de flores y estampitas. Es usual que en algunas noches los vecinos prendan velas mientras hacen sonar cumbia o folclore que evoca al ídolo popular.

Otros santos e ídolos también copan las calles. En el Centenario, sobre Patricias Argentinas casi al dar Ángel Gallado, a pasos del altar al Gauchito hay un nuevo sitio de adoración. En este caso está dedicado a la Difunta Correa. Se trata de una breve estructura de hierro que tiene una chapa blanca con el nombre de la figura de culto. Sobre el piso hay una veintena de botellas llenas de agua. El sitio de devoción lleva apenas algunos meses instalado.
Otra vez en Abasto, media cuadra al sur del centro comercial sobre Agüero hay una ermita dedicada a San La Muerte. Varios vecinos de la cuadra se juntan por las tardes a charlar y tomar frente al pequeño altar ubicado en la mano derecha, frente al alambrado del complejo de canchas Open Gallo, donde también hay algunos murales pintados en honor a vecinos y amigos fallecidos.

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A unas cuadras, sobre Lavalle, entre agüero y Gallo, media cuadra del shopping, hay otra ermita. Años atrás era destinada a venerar al Gauchito Gil. Había rosarios colgando, estampitas y sus muros estaban pintados en rojo. En el último tiempo lució una figura de San Expedito, santo de las causas urgentes. Vale recordar que cerca de allí está la basílica de Balvanera, donde todos los 19 se lo venera.

Son otras tantas veredas y plazas donde hay homenajes a los ídolos populares. Todos llevan el factor común de hacer emerger en forma artesanal sitios de adoración a estas figuras que aglutinan los rezos y deseos de buena parte de los porteños.

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