El Barrio
A tres meses de la inauguración del túnel Balbín, peatones, comercios y vecinos se llevan la peor parte
Semáforos que duran poco, giros peligrosos y pasos subterráneos inseguros marcan la realidad de la zona tras la culminación de la polémica obra.
Han pasado tres meses y algunos días desde la inauguración del túnel Balbín, producida el 2 de agosto último, tras varias idas y venidas judiciales que postergaron la obra, incluso después de su inicio, por la férrea oposición local al proyecto.
Con el Paso Bajo Nivel “Gatica – Goyeneche” terminado, y sin analizar el supuesto avance en materia vial para los autos que antes debían atravesar las vías a nivel, cruzar a pie la avenidas Donado y Goyeneche, con los autos salen del túnel y doblan hacia Panamericana, es una odisea. Es que allí se concentra el tráfico que antes, para salir hacia el norte, doblaba por Holmberg, que era una esquina también peligrosa, pero más estrecha que la doble avenida y por lo tanto más rápida de recorrer.

Foto de Saavedra Online
En el otro extremo, a la altura de Estomba, también es difícil cruzar a pie la avenida Balbín por un conjunto de circunstancias, empezando por la poca duración del semáforo -unos 25 segundos-, que además no garantiza un cruce seguro dado que al mismo tiempo se le da luz verde a los vehículos que vienen por Manzanares y que en su gran mayoría doblan hacia la avenida amedrentando a los peatones que, de no transitar la senda a paso ligero, de seguro no llegarán a tiempo a la otra vereda.
La situación, que complica a los peatones en general, es especialmente perjudicial para las personas mayores o con movilidad reducida, o para quienes circulan con cochecitos de bebé o con alguna otra limitante. Las paradas de colectivos, que antes eran próximas a la estación, ahora están notablemente alejadas de los andenes, teniendo los peatones que caminar 200 o 300 metros para combinar estos transportes.
Otra de las incomodidades que sufren los peatones es la eliminación de cruces a nivel. La creación de las pasarelas subterráneas del viaducto, que según los funcionarios son inevitables “porque debemos eliminar todos los pasos a nivel y lugar que intervenimos no podemos dejar ninguno”, resultan incómodas e inseguras para los vecinos. Lo que se ganó en seguridad vial, se restó en prevención de atracos.
El de Balbín es uno de los viaductos más nuevos en la Ciudad. Hay túneles que están hace varios años y los vecinos ya se acostumbraron a convivir con ellos. En muchos casos, fueron bien recibidos. Sin embargo, para otros representó un cambio de hábitos.
La falta de vigilancia en los pasos peatonales los vuelve lugares problemáticos. Son angostos y la iluminación es reducida, pese al uso de tecnología LED.

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El vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, recibió reclamos sobre este asunto durante la reunión que se realizó el viernes pasado con vecinos de Saavedra y de otros barrios de la Comuna 12 en el Club Villa Cerini (Arias 4745). Santilli también dijo que el GCBA está estudiando hacer puentes peatonales en altura.

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Consultados sobre la situación de los comercios y cómo fueron afectados por el túnel, desde la Unión de Comerciantes de Saavedra (UCOMSA) lamentaron que la obra se haya extendido en el tiempo mucho más de lo necesario, debido a los amparos judiciales que la frenaron en varias oportunidades. Al respecto, Antonio Marrero, presidente de la entidad, puso como ejemplo que “Tuvieron que asfaltar Balbín luego de romper, y eso nos salió carísimo a todos. La obra finalmente se hizo igual, porque había superado todas las instancias”, expresó.

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Marrero también lamentó que el Gobierno porteño no haya compensado a los afectados por la obra. “Yo se lo dije a (el jefe de Gobierno porteño) Horacio Larreta: si hacés una obra que beneficia a miles pero perjudica a 100, a esos 100 tenés que protegerlos, compensarlos. Pedimos exenciones impositivas sobre Ingresos Brutos y ABL, pero no hubo respuesta. Siempre estamos viendo cómo contrarrestar los efectos del tránsito pérdido, por ejemplo queremos que el colectivo 76 vuelva a pasar por Tronador y de la vuelta por arriba del túnel, para que los pasajeros pasen por el corazón de nuestro centro comercial”.

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Producto del mismo proceso de transformación del principal centro comercial del barrio -que incluyó una polémica reforma de la histórica estación Luis María Saavedra- redujeron notablemente la capacidad de circulación tanto de los vehículos particulares como de las ambulancias, patrulleros y camiones de bomberos. Es que, de norte a sur, el último cruce de vías sentido al este en Saavedra es Balbín. Luego hay que ir hasta avenida Congreso, a unas 11 cuadras de distancia.

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Además, tras el cierre de los Pasos a Nivel vehiculares de la calle Nuñez (provisorio) y de Manuela Pedraza -que, pese a lo dicho por Santilli, quedaron habilitados para el cruce peatonal- los semáforos en la intersección de estas calles con Holmberg funcionan con una larga duración, como si las barreras aún siguieran presentes y todo el tráfico que ya no pasa por allí siguiera pasando. Producto de ello, según admitieron a Saavedra Online fuentes policiales, se producen habitualmente atracos de motochorros a vehículos parados esperando la luz verde para cruzar.
Otro asunto para quienes viven en los alrededores del túnel Balbín son las grandes alcantarillas y bocas de tormenta que emanan un olor desagradable. Esto se siente especialmente en calles como Holmberg y Tronador.
https://saavedra.online/el-barrio/para-evitar-que-las-roben-enrejan-las-luces-del-tunel-balbin/


